Ujjāyī o la respiración victoriosa: de Pattabhi Jois y el Ashtanga yoga a la ciencia moderna

Introducción

La respiración ujjāyī, popularmente conocida como la “respiración victoriosa” o bajo el nombre menos común, “respiración oceánica” (uno ganado en relación al sonido que se produce al realizarla), es una de las varias técnicas respiratorias de prāṇāyāma que se menciona en los textos medievales del haṭhayoga tales como el haṭhapradīpikā o el más tardío gheraṇḍasaṃhitā y que pervive hasta nuestros días en el yoga moderno, bajo diferentes formas e interpretaciones que examinaremos en este artículo. En particular, analizaremos en detalle, la larga asociación de esta respiración al sistema de yoga postural ashtanga yoga y la de su creador, Pattabhi Jois, que en la subcultura del yoga moderno globalizado, se han convertido en un binomio indisoluble. También ahondaremos en las repercusiones fisiológicas que conlleva respirar en la manera que propone ujjāyī y finalmente llevaremos a cabo una práctica guiada discutiendo detalles prácticos de cómo realizarla de una manera sutil y efectiva. Pero antes de sumergirnos en la historia reciente del yoga, observemos las menciones a esta práctica en el haṭhapradīpikā.

La respiración victoriosa de acuerdo al haṭhapradīpikā

En relación a los siempre difíciles de interpretar con ojos actuales textos yóguicos antiguos, ambos igualan su práctica a la retención del aliento o kumbhaka e introducen de manera breve algunos pequeños detalles tales como que su práctica podría ser realizada incluso caminando, o que la espiración se realiza por la fosa nasal izquierda:

Athojjāyī | mukhaṁ saṁyamya nāḍībhyāmākṛṣya pavanaṁ śanaiḥ |

yathā lagati kaṇṭhāttu hṛdayāvadhi sasvanam || 51 ||

II_51. Ujjāyī: con la boca cerrada, inspirar lentamente por ambas fosas

nasales de tal forma que el aire produzca un ruido (sordo) al pasar por

la garganta hacia los pulmones.

Pūrvavatkumbhayetprāṇaṁ recayediḍayā tathā | śleṣmadoṣaharaṁ

kaṇṭhe dehānalavivardhanam || 52 ||

II_52. Practicar kumbhaka como antes y espirar por iḍā (la fosa nasal

izquierda); con esta técnica se eliminan los problemas de flema en la

garganta y se incrementa la capacidad digestiva del cuerpo.

Gacchatā tiṣṭhatā kāryamujjāyyākhyaṁ tu kumbhakam || 53 ||

II_53. También cura la hidropesía y los desórdenes en los nāḍis y en

los dhātus; este kumbhaka se puede practicar en cualquier situación,

tanto sentado como caminando. [1]

Ujjāyī en el yoga postural moderno: el rol de Pattabhi Jois.

Aunque, como acabamos de ver, la respiración ujjāyī es mencionada en los textos medievales y premodernos, la mayor visibilidad en la actualidad de esta práctica respiratoria, quizás se la debamos a que se convirtió en un rasgo distintivo del ashtanga vinyasa yoga; un sistema fundado a mediados del siglo XX por el gurú de yoga K. Pattabhi Jois. Al enfocarse en la sincronización de la respiración con los movimientos dinámicos de las posturas, Jois resaltó los supuestos beneficios de esta técnica para la concentración, la resistencia y la generación de calor interno. 

K. Pattabhi Jois (1915-2009) junto a su sobrino Sharat, fue un importante gurú de yoga postural cuyo sistema de práctica, utiliza una forma de restricción de la respiración equiparable a ujjāyī.

Pero más allá de la asociación de esta técnica de respiración con el ashtanga yoga, existe cierta controversia si realmente el mismo Jois consideraba a la misma análoga a ujjāyī; un debate que sigue abierto en la comunidad yóguica internacional y que está bien sintetizado en el artículo, “respiración ashtanga yoga: ¿es la respiración ujjayi? del instructor senior de ashtanga yoga Adam Keen, quién ha practicado este sistema por varias décadas y al cual volveremos luego.

Pero un tiempo antes de que el ashtanga yoga se volviera un importante commodity de exportación global, el autor y precursor del yoga en Europa André Van Lysebeth, quien fue uno de los primeros occidentales en pasar dos meses con Jois en India en 1964, dejó una mención indirecta del uso de ujjāyī en el sistema del último en su popular libro “Pranayama” a la serenidad por el yoga, [2] que fue publicado en 1971. En el mismo, Van Lysebeth da a entender que Jois ya usaba por aquellos días una respiración que este identifica claramente como ujjāyī, y añade que la misma genera cierta “aceleración del aliento” dentro de un sistema de yoga dinámico que equipara al “que se practica en el sur de India”, sin dar muchos más detalles sobre el tema, pero que podemos inferir se refiere a este nuevo estilo de yoga que en los años 60 del siglo pasado ni siquiera era la “marca” que conocemos hoy en día como ashtanga yoga. Antes de la llegada de los primeros americanos en los años 70, el mismo Jois refería su práctica simplemente como āsana. [3]

Por lo tanto es pertinente preguntarse: ¿cómo y de dónde tomó Jois la idea de que una intensa respiración como ujjāyī podía ser integrada en una serie de ejercicios gimnásticos que ahora llamamos yoga? ¿Quizás haya habido antecedentes de su uso en algunas disciplinas físicas como las artes marciales indias que desconocemos? Todos estos detalles aún siguen siendo preguntas sin respuesta en la conformación del yoga moderno y a menudo es difícil identificar qué se corresponde a innovaciones personales, o bien a posibles elementos reconfigurados del yoga que ya existían antes del conformado a partir de los años 30 del siglo pasado.

                   André Van Lysebeth (1919-2004)

Desde que Jois comenzó su andadura a comienzos del siglo XX en una profesión aún novel como la de instructor de yoga, pero en cierta forma asimilada a una con bajo reconocimiento social como la de entrenador físico y como alumno del ahora sindicado como el “padre del yoga moderno” Krishnamacharya, y su encuentro con Van Lysebeth, pasaron casi 4 décadas; un tiempo fundamental en el desarrollo de un sistema que luego sería exportado con éxito a los países desarrollados. Todavía ninguno de estos instructores, que luego el mundo rico e industrializado lanzaría a la fama al adoptar con fervor sus sistemas de yoga, incluído el de Jois, podían vivir de esta nueva ocupación y casi todos subsistían de una manera modesta compaginando la enseñanza del nuevo yoga con otros trabajos, y esto sucedía en el marco temporal de un país inestable políticamente que marchaba camino a su independencia del imperio británico en 1947. 

Ahora, cómo algunos de estos elementos centrales del discurso tradicional del yoga como prāṇāyāma fueron resignificados y reconvertidos dentro un sistema de yoga postural moderno, sigue siendo un tema fascinante y del cual aún faltan detalles por conocer. En esas primeras décadas del siglo XX se gestaron los rasgos distintivos de varios de los sistemas de yoga populares que hoy se practican en el mundo entero, entre ellos, el ashtanga yoga y su interpretación y uso de la respiración ujjāyī. Formas e interpretaciones, que alguien cercano a la génesis de este estilo de yoga como Srivasta Ramaswami, no dudó en llamar “descaradamente agresivas”.

Pero retomando el tema específico de ujjāyī y su praxis en el sistema de Jois, no deja de sorprender cómo muchos occidentales que comenzaron a estudiar con él a fines de los años 70 y a partir del espaldarazo que supuso su encuentro con un occidental influyente como Van Lysebeth, se sometieron sin cuestionamientos a una respiración agotadora y difícil de integrar en una práctica físicamente demandante como el ashtanga yoga, y casi sin cuestionar la pedagogía o el origen de dichas prácticas hasta tiempos recientes.

Por ende y en relación a todos estos interrogantes que surgen de su integración en la práctica del yoga moderno, podríamos afirmar que la controversia sigue de algún modo activa hoy en día, ya que si llevamos a cabo una búsqueda en inglés en Google con los términos “ujjayi breath ashthanga yoga” nos arrojará cientos de miles de entradas. Una pequeña prueba de que este tipo de respiración aún sigue ligada en la subcultura del yoga, a el ashtanga yoga de Jois. Y quizás lo mismo podríamos decir con respecto a la interpretación radical de la misma, que más allá de los instructores que llevaron a cabo una relectura de las técnicas del yoga moderno y encontraron las contradicciones que hemos expuesto, aún seguiremos escuchando a muchos practicantes literalmente  “rugir” al realizar ujjāyī, un aspecto que retomaremos al final de artículo.

Aun así, antes del siglo XX y tal como hemos visto en los textos medievales y premodernos, no hay una mención o indicios a que su práctica se haya realizado por fuera de la tradicional práctica sedente del prāṇāyāma, pero tampoco podemos afirmar lo contrario porque simplemente no conocemos los pormenores de lo que sucedía en la subcultura de los practicantes de yoga de hace 5 siglos. Aunque quizás el pequeño detalle que menciona el haṭhapradīpikā en relación a que su práctica se pueda llevar a cabo incluso caminando, quizás pueda ser una de las razones que haya llevado a innovadores como Jois en el siglo XX a su uso en el contexto de una práctica gimnástica como el ashtanga yoga. Pero de momento esta no es más que una especulación personal, ya que no sabemos hasta qué punto estos textos han tenido influencia en la conformación del yoga postural moderno; y a la vista de los datos disponibles en nuestros días, hace pensar que haya sido más bien marginal. 

Hay que contextualizar que ciertas ansias de modernidad estaban presentes en los reformadores de la disciplina, que aunque a menudo apelaron al pasado mítico de su propia cultura incorporando dentro de un sistema de ejercicio físico connotaciones a la práctica religiosa del yoga, la mayor parte estaba anclada en los movimientos de revalorización de la actividad física ligados al nacionalismo, en un mundo que estaba dejando de ser mayoritariamente rural para pasar a ser urbano y con una necesidad creciente de realizar ejercicio para compensar los efectos de la vida sedentaria. 

¿Ujjāyī como práctica orientada a la salud?

Ahora, dejando de lado el aspecto histórico de esta práctica, retomaremos una de las "obsesiones" modernas que profesa la India con su antigua disciplina reconfigurada en el siglo XX: la de dar validez empírica al yoga a través de la experimentación científica.

Como sucede con la de prāṇāyāma en general, veremos que su práctica puede tener excelentes repercusiones sobre la salud y varios estudios remarcan su posible uso terapéutico en afecciones tales como el asma entre otras. Sin embargo, como discutiremos más adelante, no es un ejercicio quizás tan apropiado para principiantes, al requerir cierto control del gesto respiratorio que otras respiraciones básicas no necesitan.

 Si bien la técnica de "frenar el aire en la glotis" no es compleja de aprender, puede resultar un tanto antinatural para quienes se inician en el yoga. Esto no sucederá, por ejemplo, con personas acostumbradas a controlar voluntariamente la espiración o el soplo, como locutores o cantantes profesionales.



Estudios científicos sobre ujjāyī prāṇāyāma

Como sucede con muchas de las respiraciones clásicas del yoga y desde mediados del siglo XX con la revolución iniciada por maestros de yoga tales como Kuvalayananda (al cuál le hemos dedicado varias menciones en diferentes artículos y videos), existen varios estudios científicos recientes sobre ujjāyī prāṇāyāma: algunos pocos se han centrado en el potencial que podría tener esta respiración como coadyuvante en el hipotiroidismo, ya que el freno que realizamos voluntariamente al respirar con la glotis semicerrada podría tener algún posible efecto benéfico sobre esta condición de salud pero la evidencia en favor de esto es mínima o bien muy poco explorada. 

Swami Kuvalayananda (1883 - 1966) fue un importante promotor de la investigación científica del yoga en el siglo XX.

Aunque quizás los más interesantes se hayan concentrado en el efecto de reducción del estrés que promueve esta y las varias técnicas de respiración lenta que poseemos en la práctica de yoga. Por ende es muy difícil determinar si ésta podría ser usada para alguna patología en particular. Como la cruzada de la India moderna en pos de la ciencia como una herramienta para validar el efecto terapéutico de las prácticas yóguicas parece ir in crescendo, seguramente en un futuro no muy lejano llegaremos a mejores conclusiones de qué respiraciones podríamos quizás usar de manera específica y quizás para complementar un tratamiento médico convencional, o bien cómo integrarlas dentro de una práctica yóguica enfocada hacia lo terapéutico. 

Una cuestión de la que se han ocupado algunos estudios que intentaron diferenciar los efectos particulares de varias técnicas respiratorias yóguicas como ujjāyī y la evidencia pareciera marcar una tendencia hacia la aceleración de las pulsaciones cardíacas durante su práctica. Un efecto fisiológico que no es tan difícil de comprender, teniendo en cuenta que frenar voluntariamente el aire en la garganta como propone el ejercicio, requiere de un mayor esfuerzo inspiratorio y espiratorio que el que realizamos en una respiración espontánea. Ahora veremos algunos detalles básicos de cómo llevarla a cabo.

Intensidad vs. suavidad en ujjāyī 

Debido al influjo que como antes hemos mencionado, ha tenido el hecho que uno de los gurúes más populares del siglo XX hayan usando este procedimiento de cierre parcial de la glotis como la marca distintiva de un sistema dinámico de de yoga, y que a menudo esta acción se haya ligado a una forma estridente de respirar, a mi entender ha generado más confusión que otra cosa. La realidad es que forzar el aire de manera ruidosa poniendo excesiva presión en contraer la glotis puede ser más perjudicial que beneficioso, especialmente si nos interesa la práctica de yoga por sus efectos terapéuticos.

 De todas formas es normal que al principio suela costar frenar el aire, algo lógico pensando que nuestro sistema respiratorio está diseñado para que el aire inspirado pase libremente hacia los pulmones. Esta situación no sólo la podemos aplicar a la práctica prāṇāyāma, sino a cualquier otra habilidad donde la respiración se use en su máxima capacidad. ¿Acaso es normal el volumen e intensidad de la voz de un cantante lírico en comparación a un individuo promedio? Sí y no, ya que este es un potencial solo posible de alcanzar con un entrenamiento exhaustivo del sistema respiratorio y el aparato fonador. Y lo mismo podríamos aplicar a cualquier ejercicio de respiración yóguica, tal como ujjāyī.

Ahora, el aspecto de la sutilidad de la misma generalmente suele ser infravalorado, y como sostiene el instructor de ashtanga yoga senior Adam Keen, cualquiera puede respirar como Dhart Vaider, pero hacerlo suavizando este sonido y usar sólo la energía necesaria es otro cantar. Por lo tanto estoy del lado de aquellos que piensan que menos es más y con frenar sutilmente el aire en la garganta es suficiente; aún así en momentos de estrés o para personas que se inician en la práctica yóguica quizás esta idea sea más desaconsejable que aconsejable. Nunca deberíamos olvidar que el concepto mismo de prāṇāyāma se basa en la idea de restricción.

Técnica básica de ujjāyī:

La respiración ujjayi podríamos considerarla como un tipo de respiración diafragmática (al menos en su interpretación moderna) en la que los músculos de la glotis se mantienen ligeramente contraídos, causando que el aire produzca una vibración audible, similar al sonido del aliento, al pasar por las cuerdas vocales que podríamos escuchar haciendo el ejercicio de respirar tapándonos los oídos. Tanto la inspiración como la espiración se realizan por la nariz, y el sonido resultante debe ser lo bastante sonoro como para que se escuche, pero no tanto como para resultar ruidoso.

Ahora, en comparación a una respiración normal o una en la cual no se frene voluntariamente el aire en su paso por la glotis, ésta resultará sin dudas un poco más dificultosa para un principiante que para alguien con cierta experiencia en la práctica de prāṇāyāma. Situación que no debería desalentar su práctica ya que con un mínimo de perseverancia se puede lograr controlar el aire inspirado y espirado a voluntad y la sensación de ligero sofoco que produce al iniciarnos en su práctica suele desaparecer después de practicarla un tiempo.

Aun así, como en cualquier otra práctica yóguica siempre habrá que intentar observar cómo reacciona nuestro organismo a la práctica propuesta y quizás no haya que insistir en la misma si nuestro sentido común e intuición nos indican que debemos dejar una práctica determinada.

En definitiva, los ejercicios respiratorios yóguicos, más allá de su indudable raigambre mística y religiosa, podrían ser entendidos como un tipo de entrenamiento interoceptivo (la capacidad de ser consciente de las sensaciones internas del cuerpo) que nos ayude a estar más presentes en el más regular de todos los actos [in]voluntarios que necesitamos para estar vivos; que no es ni más ni menos que respirar.

Variante aproximada de ujjāyī en el haṭhapradīpikā:

Tomar el aire lentamente frenándolo en la garganta, aplicar un momento de retención y expulsarlo lentamente por la fosa nasal izquierda realizando igualmente el característico zumbido que produce el freno del paso del aire por la glotis. Tal como cuando abrimos y cerramos un grifo para permitir un mayor o menor paso del agua, de igual forma podríamos pensar en esta contracción de la garganta para modular voluntariamente el caudal del aire inspirado y espirado.

Si la tensión en la glotis es excesiva, podría acelerar demasiado las pulsaciones cardiacas; por otro lado, si es insuficiente, no se distinguiría de una inspiración profunda normal. Intentamos buscar ese punto medio de tensión necesaria que ayude a ralentizar el proceso respiratorio sin que llegue a ser agobiante frenar el aire.

Como toda habilidad nueva, requiere de cierta paciencia y constancia para que la sensación de la respiración se torne natural y su práctica finalmente desemboque en un estado de calma y descanso del organismo. Tal como hemos visto en otras respiraciones lentas, sabemos que respirar voluntariamente lento es una manera de poner “el freno” en la actividad metabólica y abrir la puerta a la activación del sistema nervioso parasimpático, encargado entre otras funciones de desacelerar la actividad cardiaca, dilatar las pupilas, entre otras funciones que nos ayudan a relajarnos.

Pensamientos finales sobre ujjāyī

Una de la principales dificultades que podemos tener al introducirnos en la práctica de prāṇāyāma, y una de las que más parecen costar al practicante medio, es poder desacelerar a voluntad la respiración; y es en este caso donde utilizar de manera inteligente y consciente ujjāyī puede ayudarnos a tal fin. Como hemos visto a lo largo del artículo, esto quizás sea una tarea relativamente fácil para personas que usan profesionalmente la voz, pero en lo observado durante varias décadas enseñado yoga, esta realidad parece estar lejos del estudiante promedio. 

Controlar el paso del aire en su paso hacia los pulmones cerrando parcialmente la glotis es una estrategia simple que puede aprenderse fácilmente y que se puede poner en práctica tanto como un ejercicio de respiración independiente, así como también ser integrado dentro de posturas estáticas o secuencias en movimiento. Por lo tanto es una herramienta más que puede enriquecer nuestra práctica y que usada de manera apropiada, puede ayudarnos a ganar control del más íntimo y continuo acto de la vida como es respirar.  

notas

  1.  Versión e interpretación del haṭhapradīpikā de Juan Offroy.

  2. Ver, André Van Lysebeth, Pranayama, a la serenidad por el yoga, página 240.

  3. Ver, Mark Singleton,“El cuerpo del yoga”, los orígenes de la práctica postural moderna, pág. 373.

  4.  Ver, Srivatsa Ramaswami, The complete book of vinyasa yoga, prefacio, página XV.

  5. Ver Evaluation of pulmonary functions in asthmatics after six weeks of ujjayi pranayama and shavasana training

  6. Ver Effect of Ujjayi Pranayama on cardiovascular autonomic function tests

  7. Ver Cardiovascular and Respiratory Effect of Yogic Slow Breathing in the Yoga Beginner: What Is the Best Approach? - PMC

  8. Ver artículo de Adam Keen Ashtanga Yoga Breathing – Is It Ujjayi Breath?

En qué está basado el artículo y lecturas recomendadas